El ardor que me embargaba se convierte en un llano desierto de abatimiento, la incertidumbre de esta crónica se torna en desbordante entusiasmo.
Arriba, abajo; la parte alta del escenario de un teatro isabelino, la trampilla por la que caer con miedo a romperte el tobillo, Aquiles.
Ni Sylvia diciendo que cree que está más enamorada del echarte de menos que de ti.
